Paloma y el Diablo

26.05.2017

La estufa sigue encendida, puse un poco de leña ordene el sillón, abrí las cortinas. Afuera el sol hace fuerza para calentar. Le dije a mi tristeza buenos días, ella hace tiempo anda conmigo. Hace muchos tiempo con una amiga decidimos hablar con el, fue un viernes santo. Filosofábamos y teníamos nuestras teorías, éramos jóvenes mujeres de religión no faltábamos a la palabra de dios. Fuimos criadas con esas bases. Hasta hoy me pregunto, como se nos ocurrió y porque?. Como no paramos todo. Una historia vieja se contaba, si queríamos hablar con el diablo, debíamos meternos debajo de la higuera y solo sucedía si era viernes santo. Llego la ultima hora de la tarde terminaba nuestro retiro. Tome la mano de Paloma y fuimos a los jardines. Buscamos la higuera mas grande, nos trepamos y nos sentamos en ella. Esa higuera vio a muchas mujeres irse, volver, perder la fe, volver de retiros enamoradas o envueltas en tristezas. Ver más de una vez lo peor del ser humano. Si la higuera hablara, sabríamos cuantas mujeres pasaron por aquí y cuantas estaban o estuvieron en nuestro lugar un viernes santo. Paloma me sonrió y me dijo. -y si viene y me invita a bailar? Sonreí, paloma era una chica linda de ojos enormes. Tenía una risa contagiosa y mucha fe. Era la chica con más fe, de todas las religiosas que conocí. Yo le dije. -si te invita a bailar, baila, pero vamos a ver que no se pase de listo. Sonreímos! Saco su rosario del bolsillo y contó cada una de las cuentas. Le gustaba el rosario, decía que sentía una conexión con cada palabra recitada. Siguió sentada esperando en la rama, yo baje y camine. Me puse a hacer un juego de cuando era niña. Nos sentábamos en la vereda y recitábamos. Pisa pisuela, zapato sin suela, color de ciruela, no hay menta, ni rosa, para su querida esposa que se llama, Maria Rosa. Me quede en un pie volví a recitar lo mismo. Pisa pisuela, zapato sin suela, color de ciruela, no hay menta, ni rosa, para su querida esposa, que se llama Maria rosa Y le dije fuerte. -primer ángel ven a mi. Ella contesto- no puedo por que esta el diablo. La mire para decirle abre tus alas y ven a mi,el estaba allí charlando. Elegante, traje oscuro, ojos azules brillantes. Le dije a Paloma que bajara y no me escucho. un escalofrió corrió por mi cuerpo. El diablo me miro y dijo -me llamaron y vine, no deberían de tener miedo ya que son mujeres de fe. Miro a Paloma con ternura, a mi me dio miedo. No volví a subir al árbol. Desde donde estaba los observe, el vino a conquistar su amor, o a robar su fe. Paloma le pregunto si su maldad no tenia limites y el le dijo que si. Ella le pregunto porque tanto sufrimiento en el infierno? -Ustedes creen en lo que les cuentan por libros, no han vivido nada, no vivieron nada, aun. Deberían de saber que su dios es como yo. Sabe que tiene un límite, no salvara a todos porque necesita de su fe, y yo no los voy a llevar a todos al infierno, porque no los necesito. Pero a los dos nos gusta la agonía. Paloma le dijo -No, es un proceso, te sacrificas para llegar a su lado. El saco una carcajada que estremeció a la higuera y dijo -deben de sufrir para estar a su lado? No lo e visto por mi infierno, llevándose almas que hace sufren. No deben de ser de su interés. Paloma lo tomo de la mano y le dijo- tu crees que eres igual a dios? El miro donde yo estaba y le contesto -no. -El dice ser más sensible, más honesto, más bueno, más todo. -Aquí en la tierra, a su hijo lo nombrar rey y el no le quito la agonía, dejo que sufriera El a mi me nombro rey de la tinieblas y me echo. Un día me encontré con su hijo y el me dijo - dios es nuestro padre. -Paloma tu dios es mi padre, no soy el hijo malo, solo el hijo que lo ayuda a que el hombre crea y tenga fe en el. -sin mi, el no existiría. -Y tú, no tendrías fe. Paloma lo invito a conocer nuestra casa y el acepto. -Ya conozco el lugar, he pasado a ver alguno de los que pregonan la palabra de tu dios. -Allí también esta el mal y no eh sido yo, son los hijos de tu dios los que se refugian allí después de haber pecado. Tu eres malo le dijo El sonrió le quito el pelo de la cara y le dijo. -tu no sabes lo que es el mal. Y ella le pidió que le mostrara. No podía creerlo, Paloma esta cayendo en sus garras, estaba siendo tentada e invitada a conocer el mal de diablo. Le grite a Paloma que ya no continuara, que era mejor volver, el se burlo de mi y me canto pisa pisuela color de ciruela ...... Maria rosa bla bla bla . Bajo y se paro delante mió y me dijo quieres respuesta para tu dolor? Soy culpable de tu dolor y solo quieres que nada pase para no sentir, el se aprovecho de ti. Lo siento tu dios, mi padre te hizo así, Paloma cree en el amor y la fe. Tu crees en dios? y se rió. Le dije a Paloma de irnos y ella me dijo no. Paloma se iría con el. Quería saber que tan malo era, quería conocer lo peor de su maldad. El le acaricio el rostro, la beso en la frente en señal de que la cuidaría. Yo no supe que hacer. Saque el rosario, conté la 59 cuentas y pensé con fe que se fuera. Arreglo su corbata apoyo su mano en mi hombro y me dijo -los mortales, no son culpables de esto, es tu dios. -Paloma me gusta y lo que quiero, lo tomo y me lo llevo. -Nada me detiene, tus 59 cuentas no me detendrán, ni tampoco un loco con sotana que grita fe y tiene pecados muy oscuros. -No tienes fe, tu no tiene fe, tiene miedo. -Paloma tiene fe da amor y no tiene miedo. -Lamento mucho que tengas que ver esto, pero la voy a invitara a bailar. No hice nada no pude, o mi poca fe no me ayudo hacer algo. Al amanecer, Paloma apareció muerta en altar, donde el padre celebra la misa. Allí en esos escalones frió estaba ella, alguien la acomodo y yo sin ninguna respuesta. Que tan culpable soy? y que tan culpable es dios? Por que fuimos seducidas a llamarlo? Porque no nos dimos cuenta? Porque no dio una señal? Debo de creer realmente en lo que dijo el diablo? Dios existe gracias a el de lo contrario no tendríamos fe? La higuera sigue en pie. No puedo olvidar a Paloma, siento pena y culpa y un dolor que no me permite vivir en paz. Dios sentirá este dolor? Ya hace tiempo estoy sola en silencio, soy una mujer de claustro, no tengo fe. Se que tendría que haberle dicho. 

-Las mujeres de fe no deben de aceptar invitaciones a bailar. 

De Ivonne Silveira Machado